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El polémico "ritual" en la empresa Ledesma con un muñeco que simula ser un obrero

Se trata de una costumbre implementada desde hace tiempo a fines de noviembre o principios de diciembre por el fin de la zafra. No obstante, lo simbólico cobra un pesado sentido cuando la figura de la persona que se simula sacrificar es la de un obrero y ello se dió, en esta ocasión, en el marco de reclamos de trabajadores de la empresa que se han encadenado contra los despidos.

El diputado nacional y dirigente del PTS/Frente de Izquierda, Alejandro Vilca, repudió el ritual que se lleva adelante la empresa Ledesma, en Jujuy, con un muñeco que simula ser un obrero.

A través de su cuenta de X, el legislador jujeño planteó: "En un momento donde el gobierno de Milei y los gobernadores aplican el ajuste, Ledesma gana millones, reclama reforma laboral, despide trabajadores, hace el ritual siniestro de moler a un muñeco obrero en el trapiche".

"Es un mensaje asqueroso de cómo valoran al trabajador. Para ellos la ganancia es todo, la vida es nada. Nuestro total repudio. Hay que frenarlos con la unidad de la clase trabajadora en las calles", enfatizó. 

El rito, además, se realiza en medio de una medida de fuerza por parte de un grupo de trabajadores y delegados autoconvocados de la empresa que se encadenó esta semana en el portón principal de la planta azucarera para denunciar despidos y la complicidad entre la empresa, el Gobierno provincial y la conducción sindical, según destacó el sitio Indymedia. 

¿De dónde surge el polémico ritual?

Para estas épocas del año, entre mediados de noviembre y fines de diciembre, termina la zafra en el Ingenio Ledesma, ubicado en Libertador General San Martín, en Jujuy.

El ingenio muele caña de la cual produce azúcar, alcohol y con el desecho de la molienda, el bagazo (denunciado por decenas de familias de trabajadores por generar enfermedades como el cáncer), del cual se genera la pasta celulosa para papel.

En ese marco de producción, para cada fin de zafra, la patronal de la empresa instaló el ritual que se hizo "costumbre" a la fuerza, de arrojar un muñeco vestido con ropa de trabajo del ingenio y sus respectivos elementos de seguridad laboral, a uno de los trapiches, cuyos enormes rodillos de metal trituran las cañas y les extraen el jugo con el que se produce azúcar y alcohol.

De alguna manera, luego de las desapariciones forzadas que facilitó la empresa Ledesma durante la última dictadura militar a quienes reclamaban por mejores condiciones laborales y, como un modo de insertar la figura del trabajador, del obrero, como la figura a desechar, la práctica del ritual que genera risa en los patrones, no hace más que instalar miedo o repudio de quienes están del otro lado.



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