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Zarpar, navegar, amarrar y exponer: llegan las obras de Valeria Budasoff

Con curaduría de Yamila Valeiras, en abril 2019, la artista presenta una muestra inspirada en la mística creada en torno a la navegación y las mágicas cualidades de las embarcaciones, sus mitos y leyendas, en el Museo Benito Quinquela Martín.

Zarpar, navegar, amarrar y exponer: llegan las obras de Valeria Budasoff
Zarpar, navegar, amarrar y exponer: llegan las obras de Valeria Budasoff

El próximo año promete una gran agenda de arte, en la programación que se anticipa se presentarán obras de la artísta Valeria Budasoff, de una extensa carrera, en el Museo Benito Quinquela Martín.

Con curaduría de Yamila Valeiras, en abril, Budasoff presenta una muestra inspirada en la mística creada en torno a la navegación y las mágicas cualidades de las embarcaciones, sus mitos y leyendas.

"La mística creada en torno a la navegación siempre ha despertado la curiosidad de las comunidades. Tanto las exóticas historias de los tripulantes como las mágicas cualidades de las embarcaciones fueron fuente de todo tipo de mitos y leyendas alrededor de un espacio inestable pero prometedor: el agua", anticipó la curadora,

En el texto curatorial señala que "a lo largo de los siglos, los barcos se convirtieron en grandes protagonistas de recordadas hazañas, y fueron cargándose de sentidos de lo más variados y profundos. Fue a bordo de buques que las antiguas civilizaciones de Oriente y el Mediterráneo comenzaron a intercambiar su cultura material simbólica. Fue a bordo de carabelas que los primeros colonizadores alcanzaron el territorio americano. Y fue a bordo de veleros que oleadas de inmigrantes arribaron a las orillas de Buenos Aires y se afincaron en los distintos barrios que hoy conocemos".

Y será el barrio de La Boca, donde Budasoff, quien según Valeiras, "toma la responsabilidad de apropiarse de una iconografía con historia, pero sus barcos no se parecen a ningún otro".

Y destaca la originalidad de las obras: "Los construye partiendo del cristal que le provee el diseño industrial, su formación de base, disciplina a la que le debe el tratamiento geometrizado de los perfiles. Pero a esa matriz de abstracción de las formas se le entremezcla el filtro del oficio artesanal, que la instó a incorporar el color de la fibra textil y la calidez de las vainas de palmera".

El maestro Quinquela estaría orgulloso de este "el gran imaginero de la costa portuaria, recibe en su seno esta reelaboración creativa de naves que van y vienen por ríos, mares y océanos, siempre repletos de significados que les asignan las personas que los ven zarpar, navegar y amarrar".

El poeta Nicolás Guillén lo puso en sus versos: 

La sangre es un mar inmenso La sangre es un mar inmenso que baña todas las playas... Sobre sangre van los hombres, navegando en sus barcazas: reman, que reman, que reman, ¡nunca de remar descansan! Al negro de negra piel la sangre el cuerpo le baña; la misma sangre, corriendo, hierve bajo carne blanca. ¿Quién vio la carne amarilla, cuando las venas estallan, sangrar sino con la roja sangre con que todos sangran? ¡Ay del que separa niños, porque a los hombres separa! El sol sale cada día, va tocando en cada casa, da un golpe con su bastón, y suelta una carcajada... ¡Que salga la vida al sol, de donde tantos la aguardan, y veréis cómo la vida corre de sol empapada! La vida vida saltando, la vida suelta y sin vallas, vida de la carne negra, vida de la carne blanca, y de la carne amarilla, con sus sangres desplegadas... ¡Los niños, fascinados, se van levantando, y rodean a la madre, que los abraza formando un grupo con ellos, pegados a su alrededor. Continúa!: Sobre sangre van los hombres navegando en sus barcazas: reman, que reman, que reman, ¡nunca de remar descansan! Ay de quien no tenga sangre, porque de remar acaba, y si acaba de remar, da con su cuerpo en la playa, un cuerpo seco y vacío, un cuerpo roto y sin alma, ¡un cuerpo roto y sin alma!...



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